RIBADEO INDIANO 6,7 y 8 de Julio 2.018.

Podemos leer en la página oficial de turismo de Riabadeo lo siguiente:

“El segundo fin de semana de julio. Aprovechando un rico escenario arquitectónico, y con la intención de rememorar viejos tiempos, se pretende hacer del Ribadeo del siglo XXI, un escenario donde localizar un ambiente propio de principios del siglo XX recreando una sociedad claramente influenciada por las tradiciones y modas traídas por los indianos.”

IMAGEN FIESTA INDIANOS 2018

No se puede resumir y explicar mejor el auténtico espectáculo que representa esta fiesta que, al menos, hay que ver una vez en la vida. Una fiesta donde toda la localidad y comarca se vuelcan en transportarnos directamente a finales del s XIX y principios del s XX . Todo el centro ambientado en esa época, su gente vestida con trajes de época, no queda detalle sin mimar.

Hoy por hoy  Ribadeo cuenta con un importantísimo legado indiano, y tal vez el mejor de España,  que va desde más de medio centenar de casas y múltiples escuelas hasta un cementerio, una plaza para el mercado, una traída de aguas y la Granja Escuela Agrícola Pedro Murias.

 

Todo esto se  debe a que en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, Ribadeo vivió una época de auge económico, social y urbanístico debido en buena medida al retorno de los emigrantes de América: Los famosos Indianos. Estos invirtieron en empresas y comercios y, algo poco habitual para la época: fueron mecenas de múltiples iniciativas que potenciaron ese desarrollo cultural y económico en la zona.

El mayor exponente de ello son los palacios y palacetes que levantaron en sus lugares de origen. Los indianos trajeron una arquitectura cosmopolita que se insertó de forma llamativa entre las casas tradicionales, para simbolizar el triunfo y el éxito conseguido fuera.

El común denominador son viviendas cómodas, amplias y abiertas, Con diseños, estilos, formas y materiales que hablan de riqueza, sofisticación, elegancia y formas de vida urbanas, plenas de adornos en las fachadas, jardines exhuberantes que recuerdan paisajes tropicales, donde no faltan palmeras, magnolios, camelias y múltiples decoraciones que cambiaron el paisaje arquitectónico habitual de la comarca. Todo un deleite para nuestros ojos.